(agosto, 1920 - abril, 2009. Montevideo, Uruguay)
Con leer un breve poema de Idea Vilariño, hoy, cuando la poesía no encuentra una expresividad auténtica y se viste con ropajes artificiosos, basta para encontrarnos con su fascinante voz despojada, que sin proponérselo deja sin brillo a muchos poetas nuevos, cuando ya pasaron veintitrés años de la edición de su último libro: No (1980)
El primer libro –La suplicante– lo dio a conocer en 1945, a sus veinticinco años. En 1949 es cofundadora de la revista Número, puntal en la renovación de la literatura uruguaya. Con un joven Benedetti, que se incorpora luego, hacían una publicación universal que prestaba atención a las novedades literarias del mundo, así como no escatimaron críticas a las promociones anteriores de las letras uruguayas.
La poesía de Vilariño pasó por las influencias modernistas y por los experimentos del imaginismo, pero se despojó violentamente de accesorios y artificios y se empequeñeció en extensión y se agrandó en su decir. Sus “pequeñeces” poéticas se parecen a las que Alejandra Pizarnik (seis años más
joven) comenzaba a escribir de este lado del Río de la Plata.Todo gran poeta atraviesa épocas de su vida, o su vida entera, significando determinados pensamientos obsesivos. Nadie, nunca, ninguno, no, son palabras que abundan en la poesía de Vilariño ensombreciendo imágenes, o decididamente la imagen es un telón lejano donde la idea se enmarca.
La muerte nos espera, de allí el negativismo inherente a su escritura. Sin embargo puede verse en sus páginas el deseo, la búsqueda de algo en que creer –un amor o un pensamiento que nos saque, al menos por un tiempo, de esa sombría sensación, del fatalismo.
La existencia de Vilariño nos dice que mirar para adentro, atisbar nuestra inevitable soledad más allá de ornamentaciones, alcanza para vivir la experiencia que desata, tarde o temprano, toda poesía.
9
Por ahora
en lo oscuro
como un perro despierto.
Por ahora.
Después
igual
sin mí
seguirá hacia su fin
la larga historia.
Ya no
Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste qué era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.


