lunes, 31 de enero de 2011

Dotze poemes de Feliu Formosa I



Aquest 2011 el grup literari del Ateneu Santfeliuenc, vol dedicar-lo a Feliu Formosa, aquest any doncs a un poeta viu i català. Després de la interessant experiència amb Goytisolo i Hernández, intentarem descobrir el poeta sabadellenc nascut l’any 1934. Massa poc llegit i tampoc gaire reconegut, estem disposats a presentar un poeta tan ric com difícil, i sens dubte una de les veus més personals i originals de la poesia catalana actual.
Del seu primer llibre “ Albes breus a les mans” un poema que enceta aquest any que Serendipia s’inventa formosí i que esperem que tothom en gaudeixi.

NAVEGANTS SOLITARIS

"Si un vent bufés
podria hissar una vela.
Si no hi hagués una vela
en faria una de pals i de lones. "
Bertolt Brecht

Va arribar un dia en què, per la gran por,
la vela, desplegada, no s’inflava.
arreu pesava com el plom la calma
de la qual ens sentíem responsables
i les mans no gosaven deixar el pal.

queia una nit que era com tantes altres
i la calma excessiva persistia.
cap explicació no era possible.
o no ens era permesa
o no ens la podíem permetre.

I manteníem hissada la vela.

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jueves, 6 de enero de 2011

Poema del mes: No decía palabras

Hace un año, en esta misma sección en este mismo blog (ver post Enero 2010), colgamos un poema de Montalbán y en los comentarios posteriores se habló de como a veces una palabra o un verso son la clave de un poema. El poema con el que iniciamos 2011 tiene muchos versos estupendos, pero en alguno de ellos se aprecia la altura del poeta, que no es otro que Luis Cernuda, y cómo la poesía puede llegar a sitios que otras disciplinas no abarcan.

Se ha postulado la poesía como un método para el conocimiento de la realidad. Esta corriente, conocida como poesía del conocimiento, tiene sus defensores y sus detractores. Leyendo este poema, ciertamente uno se pregunta si se puede explicar, entender o conocer de forma más completa el concepto de deseo que mediante alguno de sus versos.

No decía palabras

No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.

La angustia se abre paso entre los huesos,
remonta por las venas
hasta abrirse en la piel,
surtidores de sueño
hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.
Un roce al paso,
una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
ávido de recibir en sí mismo
otro cuerpo que sueñe;
mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,
iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.

Aunque sólo sea una esperanza,
porque el deseo es una pregunta cuya respuesta nadie sabe.

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