lunes, 2 de marzo de 2009

Doce poemas de Goytisolo II

El poema de José Agustín Goytisolo que hemos elegido para este mes (durante todo el año nos acordaremos de este gran poeta, aprovechando que se cumplen 10 años de su fallecimiento), es uno de esos poemas en los que el autor aparece como uno de los elementos principales del poema. La familia Goytisolo tenía origen vasco, y José Agustín dejó de ello testimonio en sus poemas, así como de sus sentimientos de pertenencia. El más significativo al respecto puede ser su poema “Goytisolo en vasco significa campo de arriba” (del tiempo y del olvido, 1977), que termina: “yo catalán cubano de lengua de Castilla me siento ahora / orgulloso más de lo que nunca estuve / de mi hermosísimo apellido vasco”. En este contexto, aunque no en esta línea tan declamatoria, el poema que proponemos a continuación nos ofrece a la vez un viaje evocador a una ciudad de postguerra, un ejercicio de ritmo poético brutal y un regusto de nostalgia que puede sentir cualquiera, hasta el que nunca haya pisado Bilbao. Es lo que tiene la buena poesía, que es universal.


Bilbao Song
(algo sucede, 1968)

Se puede conocer una ciudad
paseando por sus calles, emigrando,
bebiendo en sus tabernas,
y también, por supuesto,
de otras cien mil maneras.
Yo conocí Bilbao
yendo a comprar cristales
para una empresa en la que trabajé;
y aunque después la he visto muchas veces
pienso que como entonces
no la veré jamás,
con su café de gatos y mujeres
en aquel barrio hermoso
como la muerte, y luego,
anatemas murales, niños blancos
llevados por niñeras increíbles,
luz de plomo y carbón
en los paseos,
y monjas monjas monjas
y bocadillos de jamón,
historias de un pasado tenebroso
conversaciones, niño
pórtate bien, qué leches,
sírvanos dos chiquitos paga éste,
ayer trincaron a Ramón,
ay mi chico, me matas,
sigue sigue,
y el zumbido, el martillo,
la competencia de las vagonetas,
todo rodeando aquel Bilbao absurdo
con aire medio inglés y derrotado,
ciudad para vivir, para beber,
si no le llevan los demonios, oiga,
y tanto ruido junto
para nada,
tanta muerte en la guerra
y la perdieron,
tanto placer, y sólo por diez duros.

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