jueves, 19 de marzo de 2009

Doce poemas de Goytisolo III

Tal día como hoy, un 19 de marzo de hace diez años, falleció nuestro poeta, José Agustín Goytisolo, a la edad de 70 años. Por eso hemos elegido el día de hoy para compartir otro de sus poemas, en la revisión que estamos haciendo durante todo el año.
Para esta ocasión hemos elegido un poema en el que el Goytisolo escribe en primera persona y, a su vez, es el destinatario del poema, un recurso de lo más interesante. Un poema de madurez (de su poemario El rey mendigo, 1988) que es una poética y una autoconfesión, de gran sensibilidad y con un final arrollador.

Marcial entre el amor y la miseria

No: no puedes irte. Debes terminar
los escritos que tienes empezados
y has de quedarte aún. Tú sabes bien
cómo ahuyentar las sombras con esa lamparita
que ilumina de noche los papiros
del libro en que trabajas. Emplea si es preciso
los trucos que conoces: sahumerios
y filtros y oraciones
y que el vino no falte; adopta tu papel
del viejito capaz de dar amor
pues quieres oh hijoputa te devuelvan
centuplicado para así ir colmando
tu vanidad. Pero no te descuides:
pronto no encontrarás quien quiera desvestirte
ni traerte más tinta o más aceite
ni compartir contigo las cenas y el desvelo
ni charlar de la vida o leerte unos versos
ni ayudarte a dormir antes que llegue el alba.

No: no debes marcharte porque aún
no te llegó el momento que anuncia la catástrofe;
ese final de zorro gastado y solitario
que merodea ciego entre los pajonales
quemados del verano en busca de un lugar
donde tenderse ya.
Entre amor y miseria
has perpetuado aquí tu paso con palabras
tal huella de una mano rupestre en rojo oscuro
pero puedes ahora hacer sentir pasión
a una muchacha que tal vez te lea
muchos años después de que hayas muerto.
Aunque andes renqueando te ayudará a seguir
toda la envidia cárdena del gran anfiteatro:
los cientos de miradas que acuchillan
tu toga entre las otras y desean
hablar de ti en pasado. Pero aún
hay veneno y jazmín en tu tinta; y ni la muerte
les va a librar de tu arte despiadado y purísimo.

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