Este año, desde serendipia blog literario, lo dedicamos a Miguel Hernández. Ofreceremos un poema al mes de este poeta que unió su vida y su obra de una manera elocuente. A lo largo de este camino intentaremos abarcar su obra y ciertos aspectos de su vida política.
Infancia: El poeta cabrero
Nacido en Orihuela el 30 de octubre de 1910 en el seno de una familia humilde. En su infancia se dedicó a cuidar cabras por encargo de su padre. Ya muy joven contrasta la estrechez católica de la sociedad con la voluptuosidad del paisaje local, que junto con la rudeza de su padre y la ternura de su madre serán los matices que influirán en su obra.
“Hermanita muerta” es un poema escrito entre el año 1932 y 1935, donde se ve la impronta de su infancia, de Orihuela y de la moral cristiana. Estos son factores determinantes de esta etapa creativa que junto a temáticas recurrentes como la higuera, el limonero, el almendro, las cabras, el toro y la vida pastoril conformarán el eje previo al “Rayo que no cesa” (1935)
Hermanita muerta
(Orinaban
las aves
el alba).
Las vecinas
vertían
un llanto
de rigor.
Armadas
de pañuelos
sobre mi madre,
que se había
desalumbrado
más.
Una vía láctea
de diamelas
culebreaba
en la mesa
sobre la que
la niña
se veía,
con un motín
de rosas
encima de
los pómulos,
a través de
su caja
de vidrio,
que la fingía
ahogada
en un diamante
fino.
Infancia: El poeta cabrero
Nacido en Orihuela el 30 de octubre de 1910 en el seno de una familia humilde. En su infancia se dedicó a cuidar cabras por encargo de su padre. Ya muy joven contrasta la estrechez católica de la sociedad con la voluptuosidad del paisaje local, que junto con la rudeza de su padre y la ternura de su madre serán los matices que influirán en su obra.
“Hermanita muerta” es un poema escrito entre el año 1932 y 1935, donde se ve la impronta de su infancia, de Orihuela y de la moral cristiana. Estos son factores determinantes de esta etapa creativa que junto a temáticas recurrentes como la higuera, el limonero, el almendro, las cabras, el toro y la vida pastoril conformarán el eje previo al “Rayo que no cesa” (1935)
Hermanita muerta
(Orinaban
las aves
el alba).
Las vecinas
vertían
un llanto
de rigor.
Armadas
de pañuelos
sobre mi madre,
que se había
desalumbrado
más.
Una vía láctea
de diamelas
culebreaba
en la mesa
sobre la que
la niña
se veía,
con un motín
de rosas
encima de
los pómulos,
a través de
su caja
de vidrio,
que la fingía
ahogada
en un diamante
fino.


excelente, precioso poema más si pensamos en la juventud del autor cuando lo escribió, ¿cuantas gratas sorpresas esperamos este año?
javi
Una pregunta: ¿a Miguel Hernández se le murió una hermana?
El poema es estupendo, la imagen final del diamante me encanta, no sé muy bien por qué. En general me recuerda un poco a Lorca (que por aquella época ya era un poeta consolidado), con ese regusto de tragedia (rural) y esos versos tan visuales.
P
Miguel Hernadez, fue el tercer hijo de una familia que que tuvo siete pero que sobrevivieron cuatro, si mal no lo recuerdo, los tres que fallecieron fueron niñas, menores que el poeta.
según se comenta, y sin animo der alimentar debates. Lorca envidiaba la lucidez de las imágenes de Hernández.
salut
jezú
bello
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