jueves, 6 de enero de 2011

Poema del mes: No decía palabras

Hace un año, en esta misma sección en este mismo blog (ver post Enero 2010), colgamos un poema de Montalbán y en los comentarios posteriores se habló de como a veces una palabra o un verso son la clave de un poema. El poema con el que iniciamos 2011 tiene muchos versos estupendos, pero en alguno de ellos se aprecia la altura del poeta, que no es otro que Luis Cernuda, y cómo la poesía puede llegar a sitios que otras disciplinas no abarcan.

Se ha postulado la poesía como un método para el conocimiento de la realidad. Esta corriente, conocida como poesía del conocimiento, tiene sus defensores y sus detractores. Leyendo este poema, ciertamente uno se pregunta si se puede explicar, entender o conocer de forma más completa el concepto de deseo que mediante alguno de sus versos.

No decía palabras

No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.

La angustia se abre paso entre los huesos,
remonta por las venas
hasta abrirse en la piel,
surtidores de sueño
hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.
Un roce al paso,
una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
ávido de recibir en sí mismo
otro cuerpo que sueñe;
mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,
iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.

Aunque sólo sea una esperanza,
porque el deseo es una pregunta cuya respuesta nadie sabe.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

no sé si se puede comprender el concepto de deseo, pero lo que sí me gusta de este poema es, sobre todo, como Cernuda desde una óptica aparentemente personal y propia nos hace creer que eso que el dice es tal cual lo dice.
el poema se `puede leer de fin a principio también,
gran poema, gran poeta,

jezú

Anónimo dijo...

rabioso y bello, excesivo y categórico. poema para recitar, perfecto para asustar a mentes débiles. perfecto para sanar resacas de orgias impúdicas.
monseñor

Anónimo dijo...

Y el título? El poema es tan bueno que parece que se olvida, pero el verso que da el título al poema también lo vale

Anónimo dijo...

yo no diría que este poema tenga un verso clave, o un verso que justifique el poema, puede que tenga algunos más irrelevantes, pero son musicales. en definitiva diría que es un poema redondo, elevadísimo de principio a fin, puede que un pelín ñoño, pero sabiendo de la historia del autor, yo le perdonaría todas las ñoñerías que quiera, pues se merece eso y mas.
gracias Luis.
javi.