sábado, 12 de febrero de 2011

Poema del mes: Si el alcotán anida en tus cabellos

A menudo, los sonetos hay que leerlos más de una vez. Su estructura clásica y musical distrae gratamente del mensaje, a la vez que deja una sensación de producto acabado. Pero los buenos sonetos son algo más que un ejercicio de ritmo y rima, como se demuestra en este profundo poema de Rosa Chacel, una no muy conocida poeta de la generación de la República. Está dedicado, además, a otra escritora y amiga de la época. La primera vez que se lee parece bonito, la segunda se descubren múltiples detalles, a la tercera se manifiesta una joya.

(por cierto un alcotán es una ave rapaz parecida a un halcón)


A María Teresa León
Si el alcotán anida en tus cabellos
y el Nilo azul se esconde en tu garganta,
si ves crecer del zinc la humilde planta
junto a tus senos o a tus ojos bellos,

no cierres el ocaso con los sellos
que el Occidente en su testuz aguanta:
tiembla ante el cierzo y el nublado espanta.
Si oyes jazmines corre a través de ellos.

Yo sé bien que te escondes donde siguen
los hongos del delirio, impenitentes,
y que al cruzar su senda de delicias

mariposas nocturnas te persiguen,
se abren bajo tus pies simas ardientes
donde lloran cautivas tus caricias.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

la sutileza y la elegancia se hacen arte en el soneto. no me suena a creatividad, me suena a trabajo, trabajo, trabajo, parece estar elaboradísimo y muy meditado.
¿alguien sabría decir que es aqui "el Occidente"?
en todo caso, una gran sorpresa este poema, no conocía esta faceta de Rosa Chacel, que en este caso está brillante.
javi.

Anónimo dijo...

Un poema no apto para estos días de vivir deprisa, lectura en diagonal, comer mal y a deshoras. En definitiva, no apto para estos días bajos en poesía...O quizá me engaño y sea en realidad el poema más adecuado.

Vicente