A los componentes de la generación poética en la que se encuadra José Agustín Goytisolo se les ha denominado alguna vez “poetas industriales”, también “metropolitanos” o simplemente “urbanos”. Ciertamente la ciudad está muy presente como escenario en la obra de Goytisolo, como muestra el poema de este mes, cuyo título es más que indicativo: “Mientras los autobuses aquietan la ciudad”, de su poemario El Rey mendigo (1988).
Aunque Goytisolo podía ser un gran poeta lírico, su gran capacidad era la de llegar al lector por medio de un lenguaje aparentemente llano y tratando asuntos concretos, pero que revelan a su vez los grandes temas de la poesía. El que presentamos hoy puede parecer un simple ejercicio de descripción de un personaje. La profusión de detalles y de acciones cotidianas, sin embargo, va destilando ternura y profundidad a medida que avanza la descripción. ¿No os parece, al terminar de leerlo, que conocéis a esa mujer, y lo que es más difícil, que a pesar de la distancia, el tiempo, la diferencia de edad y de gustos, la comprendéis?
Mientras los autobuses aquietan la ciudad
De puntillas llegó y sigilosa ha entrado
cuando tras ella la ciudad se hundía.
¿Alguien la habría visto? Aquí
todo está en orden y la gente duerme;
y en la cocina misma los platos están puestos
la cafetera presta para desayunar.
Se quitó los zapatos y ha dejado el abrigo
en el perchero.
Ahora cierra las puertas
de la sala de estar y pone un disco.
Tendida en el sofá sin sueño aún
repasa una vez más sus sentimientos;
se acaricia los brazos, las rodillas, el pelo
y empieza a desvestirse. Como un río
de aguas tenues la inunda: la ilusión
de una voz entre otras.
Y se inventa
palabras que pudieron expresar los momentos
de ternura que hasta hoy jamás sintió.
Mientras los autobuses aquietan la ciudad
va cayendo Albinoni como cayó su ropa
y ella enciende un cigarrillo para ambientar así
el aire de la sala sobre su tibia piel
y se prepara un trago.
Dentro de pocas horas
todo vuelta a empezar; bebe a sorbos muy lentos
y sigue acariciándose.
Al cesar
la música que ama y cuando acabe el vodka
quedará un largo viaje hasta la habitación
hasta la frialdad de una cama vacía.
Ya recoge sus prendas de vestir
y limpia el cenicero y el vaso bajo el grifo:
todo en orden.
¿También su corazón
lleno de sobresaltos tan recientes?
En el cristal del baño percibe lo que es:
una hermosa mujer sobresaltada
que descubrió algo tarde la pasión verdadera.


excelente poema,excelente cuadro de situación, urbano, gráfico, patetico en el sentido mas literal. lìrico? solemos buscar lo lírico en un recurso, pero no es fácil pintarlo en una imagen contundente y cotidiana, Goytisolo hace lírico el derrotero, el devenir del día a día,la tristeza de una rutina ordinaria.
este poema invita leer un poemario, aunque más no sea que para descubrir algo más de esa mujer ...
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