lunes, 3 de agosto de 2009

Doce poemas de Goytisolo VIII

El mes anterior comentábamos como Goytisolo utilizaba un lenguaje aparentemente llano en sus poemas, pero que sin embargo estos contenían una gran fuerza expresiva. Este mes seguimos en esta tendencia con el poema títulado “Carta a mi hermano”, de su poemario Algo sucede (1968). Como el título indica, el poema es una carta dirigida a Juan Goytisolo (el mediano de los tres hermanos escritores), y como tal se puede leer. Un ejemplo, pues, de comunicación directa, sin florituras, que sin embargo alcanza unas altas cotas poéticas.
En este poema aparecen elementos clave de la obra del poeta, como el recuerdo de la madre (muerta en un ataque aéreo en Barcelona durante la guerra civil) a través de la hija (a la que puso su nombre, Julia).
Además, es imposible dejar de pensar en como José Agustín Goytisolo puso fin a su vida, arrojándose al vacío desde la ventana de su casa (treinta años después) al leer los versos: me siento como un viejo / inútil que ya hizo / todo el mal que podía / y está de sobra aquí / Si creyese yo en algo […] / no odiaría mi vida / ni quisiera morir.

Carta a mi hermano

Querido Juan: te escribo
para contarte algunas cosas.
Ayer por la mañana
yo no sabía si salir o qué
y sentado en mi silla
ante el café con leche
que se me queda frío
casi todos los días
pensaba que es difícil
-para mí por lo menos-
poner cara de hombre
normal y sonreír
a la gente que veo
que me saluda: al viejo
portero de la casa
y en la calle a quien corre
y atraviesa la acera
detrás de algún asunto
-dinero casi siempre-
esos hombres extraños
culpables, como yo
y también extenuados
o enfermos o perdidos
mas que viven y aguantan
esta vida cochina
y hermosa algunas veces.
Si mi mujer me mira
yo no sé qué decirle:
habla de cosas simples
-de otro año o de un piso
mayor o de la escuela
de Julia-. Ay Julia
yo no quise; tú entiendes
y resulta que crece
cada día y sonríe
me mira y me da besos
me pide una peseta:
me ve como un pirata
honrado y cariñoso
y ríe con la risa
de los que aman la vida
-como a veces yo río
cuando no pienso así-.
Estoy cansado hermano;
me siento como un viejo
inútil que ya hizo
todo el mal que podía
y está de sobra aquí.
Si creyese yo en algo
que todo lo arreglara
para mí -y que no existe-
no odiaría mi vida
ni quisiera morir.
Juan: sé que tú comprendes
lo que me ocurre: sé
que leerás la carta
y pensarás en mí
y en Luis que está mejor
después de todo el lío;
y en todo lo que pesa
como un montón de escombros
en mi memoria. En fin:
se termina el papel.
Perdona mis palabras
pero quise explicarte
lo que me está pasando
para sentirme cerca
de ti y de tu ternura
para olvidar un poco
esta sórdida vida
que acabará conmigo
si no pongo remedio.
Adiós: escribe pronto
y besos a Monique.

1 comentarios:

Dedalus Stephen dijo...

Gran poema y mejor persona